Del revés



Cuando uno escucha tantas veces que Del revés (Inside Out) es una obra maestra, llega al cine con unas expectativas tan altas que, desde el principio, es consciente de que difícilmente serán alcanzadas. Y en efecto, no ha sido así.

Del revés
FUENTE: Disney.es
Del revés es una buena y recomendable película que por medio de una historia divulgativa enseña a un público joven los parámetros de la psicología básica, sin complicaciones, de forma sencilla, clara y en absoluto compleja.

De tal manera, los puntos fuertes de la producción de Pixar, seguramente, se convierten en sus puntos débiles si analizamos en profundidad lo que nos cuenta, incidiendo sobre esas opiniones que hemos leído hasta la saciedad emitidas por la crítica. 

Cierto es que resulta novedosa la presentación de los personajes abstractos tal cual nunca hemos visto. ¿Nunca? 

He de reconocer que, desde el primer momento en que aparecen en esa sala de control que se encuentra en la cabeza de la niña protagonista, lo que me vino a la memoria fue aquella serie francesa de dibujos animados con la que muchos crecimos, Érase una vez el cuerpo humano, que cuenta incluso con un capítulo titulado «La vida y elsueño», y que partía de la misma premisa para mostrar con afán divulgativo el funcionamiento del cuerpo humano a los más pequeños. Así pues, como suele pasar en la ficción, donde todo ya ha sido inventado, la originalidad existe, pero siempre de forma relativa.

Del revés
Fuente: Disney.es


Por otro lado, la sencillez con la que se abordan las emociones, así como el desarrollo de los recuerdos, resulta adecuada para el público al que está dirigida. Seguramente, esa sea la razón por la que se abusa de estereotipos y de posturas maniqueas a la hora de emitir un mensaje que resulta, ante todo, tradicional y convencional. 

Es una lástima que en su argumento no se hubiera producido una vuelta de tuerca más, para añadir a un mensaje tan simple, —y tan previsible, a su vez, no nos olvidemos que hablamos de Disney—, la dificultad, el esfuerzo y el ánimo imprescindible para afrontar y superar las situaciones tristes, desarrollando la capacidad de adaptación necesaria en la evolución personal de cada uno de nosotros; hechos que no se muestran ni se adivinan.

Esa visión superficial, eliminando toda la complejidad de la psicología humana, basándose en un mensaje de unicidad y primando a la familia de forma exclusiva por encima de todo, puede resultar suficiente para que los más pequeños tengan un primer contacto con la psique y conozcan cómo funcionan los mecanismos de nuestras mentes; sin embargo, resulta completamente desconcertante, cuando no preocupante, que muchos adultos, que deberían tener esas lecciones más que asumidas y aprendidas en profundidad, enloquezcan con esta película como si les hubiera descubierto algo así por primera vez, y se sintieran satisfechos con pasar por encima de ese tema sólo por la superficie. O, quién sabe, a lo mejor son afortunados que todavía no han descubierto que hay determinados sucesos en la vida en los que la Alegría no se pierde, sino que se muere, y lo verdaderamente increíble es cómo el ser humano es capaz de alumbrar o descubrir en algún rincón una completamente nueva.

En resumen, y yendo por delante mi desconcierto ante el aparente fenómeno fan que se ha producido con esta cinta por parte de los padres de las criaturas, vale la pena ver Del revés, aunque les advierto que no llorarán tanto como les dicen y que pueden ahorrarse el corto abominable que emiten antes de su inicio. Por mi parte, sólo añadiré que, hoy por hoy, para la que esto escribe, la obra de arte de Pixar sigue siendo WALL-E.


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