Star Wars episodio VII: este despertar ya lo conozco


No soy fanática de la saga Star Wars, pero sí disfruté con los episodios IV, V y VI, e incluso con el episodio I. Las tres primeras películas, las estrenadas en los años 70 y 80, fueron pioneras en cuestiones técnicas e hicieron disfrutar a muchas generaciones (¿quién no deseó tener un sable láser y sentir la Fuerza de su lado?). Digo en cuestiones técnicas porque el argumento no era original, como me ha dicho en numerosas ocasiones @SilviaP3, que se conoce al dedillo los clásicos de la literatura de ciencia ficción. A lo que voy, que eran películas originales y pioneras también en cuanto a mercadotecnia, cuestión también muy relevante para el éxito que han tenido estas películas a lo largo de los años.
Fuente: Wikimedia
Pues ayer fui a ver el episodio VII con alguien que sí es fan de la saga y salimos del cine sintiendo que nos habían tomado el pelo a ambos. Sí, como lo leéis, nos llevamos un chasco enorme. Y es que ver una película de más de dos horas en las que no hay apenas ninguna novedad es, a mi juicio, una tomadura de pelo. Un homenaje no es lo mismo que un refrito, señor Abrams, y lo que usted ha hecho es un pastiche.

La historia es una combinación de los episodios I, IV y V. Si no los habéis visto, quizá disfrutéis esta película más que yo. Esto me hace pensar que es posible que esta película esté dirigida a las nuevas generaciones, o sea, que Disney quiere captar a los hijos de los que vieron las clásicas. Vamos, para que padres e hijos vayan a verla juntos, den rienda suelta a su friquismo y gasten medio sueldo en merchandising ahora que vienen los regalos de navidad. 

Pretendo evitar los spoilers, así que sólo diré que el «gran» cambio de esta película es que la protagonista es una chica. Aunque soy una gran defensora de personajes femeninos fuertes y admito que la chica hace un buen papel, me parece algo superinnovador-de-la-muerte en la época de Katniss Everdeen o Tris Prior, por mencionar un par.

Sí, vuelven Han Solo, la princesa Leia, el Halcón Milenario, R2D2 y demás familia. Hay un droide, muy estilo Disney, que me recuerda al maravilloso WALL-E y que fue lo único que me ablandó un poco. Lo demás es más de lo mismo, de lo que hemos visto mil veces: el malo y el bueno, el «yo soy tu padre», las máscaras con voces raras, las luchas de sables y espadas láser, los británicos hieráticos haciendo de malos, los efectos especiales… pero, esta vez, con menos sentimiento, para mí, sin gota de emoción. Una película más para hacer caja sin dejar poso. Una decepción morrocotuda. Una lástima, vaya.

My dear J.J., tras haber destrozado Alias, una de mis series favoritas, con un final pésimo, y haber hecho algo aún peor con el final de Lost, ésta ha sido la gota que colma el vaso. Hemos terminado, J.J. 

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