¿Es necesario aguantar media de anuncios antes de ver una peli en el cine?

Últimamente le llevo dando muchas vueltas a un tema que no me deja  de sorprender cuando voy al cine, palomitas y refresco en mano: ¿por qué tengo que tragarme más de media hora de anuncios antes de ver la peli por la que he pagado? Y cuando digo anuncios, no digo tráilers de futuros estrenos (de los cuales soy fan, aunque también en su medida), me refiero a publicidad pura y dura, de coches, colonias o en muchas ocasiones, restaurantes, con un nivel de producción que harían escandalizarse el mismísimo John Waters.

Seguro que muchos de los que leéis estas líneas ya tenéis unos añitos y cuando hablamos de anuncios en el cine resuena en vuestra cabeza la sintonía del ya clásico y tristemente desaparecido Movierecord y si no lo sois, aquí va un recordatorio.



Pues bien, en aquellos tiempos, ya un poco lejanos, hasta disfrutábamos cuando comenzaba esta cabecera y éramos avisados de que iban a empezar unos anuncios que, sin ser obras de arte, al menos se nos pasaban rápido. ¿Qué es lo que pasa ahora? Pues que nos bombardean con más de treinta minutos de odiosos anuncios, de todo tipo, hasta que llegamos casi al colapso y lo que es peor, acabamos con la mitad de nuestro cubo de palomitas, del que pensábamos dar muy buena cuenta durante la proyección.

Fuente: http://i0.wp.com/www.capricorntheater.com/wp-content/uploads/2015/03/howardbeale1.jpg?resize=1000%2C500
La verdad es que, desde mi humilde posición de espectador, no entiendo cómo las grandes compañías como Yelmo o Cinesa (aunque he comprobado como los cines Verdi y muchos otros más pequeños también lo hacen) nos meten un rato casi inaguantable de anuncios. Porque veamos, la entrada es lo suficientemente cara como para que tengamos a más de la mitad de la población quejándose de los precios del cine; las palomitas, refrescos y demás productos consumibles en el cine tampoco son baratos... Y aún así tenemos que soportar un chorrón de publicidad, la cual, imaginamos, sirve para sustentar las instalaciones y gastos derivados de la exhibición. 

Pero lo que es más descacharrante para mi cada vez menos joven mente, es que si soportamos esto, ¿por qué no bajan el precio de las entradas? Quiero decir, yo estaría perfectamente de acuerdo en soportar grandes cantidades de publicidad antes de la proyección de mi peli (bueno, más o menos como ocurre ahora) si a cambio me sale más barato. Recordemos que empresas como Google nos "prestan" servicios de calidad a cambio de, entre otras cosas, insertar publicidad en nuestra vida. Pues bien, ya que lo tenemos que aguantar, sería de agradecer que no se rían de nosotros cobrando precios que, en la mayoría de los casos, resultan ciertamente abusivos.

Así que, por favor empresarios de la exhibición española, no nos torturen más con anuncios innecesarios en grandes cantidades, que se nos van a quitar las ganas de ir al cine y con la excusa del precio de las entradas ya tendríamos motivo suficiente para hacerlo.

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